web analytics

20 personas que contaron las ocasiones en las que sus mascotas les impresionaron con su inteligencia

El comportamiento de las mascotas puede llegar a ser impredecible, y casi todos los propietarios las regañan en ocasiones por su mala conducta.

Y es que aunque a veces conseguimos encontrar un lenguaje común con ellas, otras veces parece que son criaturas de otro planeta. Pero es poco probable que alguien ponga en duda las capacidades mentales de su gato, perro o roedor. Si no, echa un vistazo a estas anécdotas increíbles.

1.

¡Eso es lo que hace mi collie! Mis gatos suelen arañar la alfombra, y tan pronto como lo oye, corre para reprimir de inmediato sus intentos. También puede detenerlos si hacen algo prohibido, como tocar nuestra comida, saltar sobre las mesas, etc. También tengo hurones, y el perro hace lo mismo con ellos si los atrapa arañando la alfombra.

2.

Nos dimos cuenta de que nuestro perro sabe (y no le enseñamos) los nombres de todos los miembros de la familia. Una vez, mi madre le dijo: “vete a buscar a utspg1980”, y el perro, sin hacer caso a otros dos miembros de la familia, entró en mi habitación y se puso a ladrar. Entonces, nos distribuimos por diferentes habitaciones y, uno tras otro le dijimos: “Ve por…”, y cada vez iba a la habitación de la persona correcta.

3.

Mi gato tira la comida empaquetada de la mesa, espera a que el perro los rompa y luego se baja para buscar la “recompensa”.

4.

5.

Tuvimos un perro basset hound con literalmente estómago de hierro. Para que no pudiera buscar en la basura, colocamos el bote de basura en el escalón para que no pudiera alcanzarlo. Pero de alguna manera logró meterse en el bote, y no pudimos entender cómo lo hizo. Hasta que un día vimos cómo nuestro gato se sube al alféizar de la ventana cerca del bote y lo voltea para el perro. Estos pequeños tramposos formaron una alianza, ¡y todo para conseguir comida!

6.

Mi gato descubrió de dónde venía el punto rojo e intentó quitar el puntero láser de mis manos.

7.

Cuando es hora de ir a la cama y todos suben a sus dormitorios, y me quedo para cerrar las puertas o apagar las luces, nuestro perro vuelve para llevarme a la cama.

8.

9.

Mi beagle solía robar mis prendas y no me las devolvía hasta que las intercambiaba por comida. Especialmente le gustaban mis sostenes, porque había aprendido que yo venía enseguida si arrastraba alguno al césped.

10.

Mi perro se lastimó la pata delantera y se arrastraba por la casa con una mirada triste. Mi madre sintió pena por él, y le dio un regalo a la mascota para distraerla de su pata lesionada. Al final, el perro se dio cuenta de que, si se hacía pasar por enfermo, mi madre lo alimentaba. Durante un tiempo se aprovechó de mi mamá, pero en mi ausencia. Pero cuando me lo contó, le aseguré que estaba fingiendo.

11.

El juguete favorito de mi perro es Kong. Está lleno de golosinas que se caen de su interior cuando lo agitas o arrojas. El perro se dio cuenta de que, con cada lanzamiento del juguete, las posibilidades de obtener una golosina aumentaban. Un día, mi esposo se despertó en medio de la noche debido a los incesantes golpes. Resultó que nuestro peludo amigo corría escaleras arriba, dejaba caer a Kong y luego bajaba las escaleras, recogiendo todas las golosinas que habían caído, repitiendo el truco varias veces.

12.

Tuve un hámster que se acomodó entre un plato de comida y un recipiente de agua. Durmió entre ellos, se sentaba y se inclinaba en una dirección para comer, y en la otra, para beber, y luego se acostaba. Al final, arruiné su idilio con la esperanza de hacerlo mover. ¡Los hámsteres deben correr!

13.

Mi gato se comportó de manera extraña al lado de mi hijo, lo estaba vigilando y se mostró muy agresivo. Resultó que un murciélago se metió en nuestra casa, pero yo, a diferencia del gato, no lo sabía. Cuando el murciélago estaba a punto de abalanzarse sobre mi hijo que estaba en el sofá, el gato lo atrapó en el aire y lo sostuvo unos minutos, sin soltarlo. Quitó sus patas tan pronto como cubrí el murciélago con un bote.

14.

15.

Mi gato maullaba en mi oído para despertarme para que lo alimentara. Pero cuando lo entendí, aprendí a fingir que estaba durmiendo. Entonces comenzó a empujarme y pisotearme, por lo que intenté esconderme bajo la manta. Entonces, el gato se puso a mordisquear los muebles de madera para despertarme, así que cubrí los muebles con cinta adhesiva de doble cara. Ahora mi mascota simplemente vuelca todo lo que puede. De momento, la victoria se halla del lado de mi gato.

16.

Nuestro gato mordisquea a mi esposa cuando se le olvida tomar suplementos que la ayudan a prevenir el agravamiento de su enfermedad.

17.

Una mañana, mi gato comenzó a dar vueltas alrededor de mi madre lamiéndole frenéticamente la cara. No entendimos lo que estaba pasando. Luego, cuando mi madre se sentó en el sofá, el gato se acomodó en su regazo, lo que era extraño, porque se sube al regazo solo de mi padre, y en muy pocas ocasiones. No entendíamos por qué el gato le prestó tanta atención a mi madre. Entonces, de repente, el corazón de mi madre comenzó a latir a una velocidad de más de 200 latidos por minuto. De alguna manera, el gato se dio cuenta de que algo estaba mal con mamá y, no la dejó en todo el día.

18.

19.

Cuando estaba en la universidad, mi perro sufrió mucho por la separación. A veces tuve que llevarlo conmigo al trabajo y a las clases, podíamos ir juntos al campus. Pero si estaba planeando ir a algún lado en mi auto sin él, entonces escondía las llaves del auto, y no había manera de encontrarlas. Me sacaba de mis casillas hasta que una vez lo atrapé: trató de esconder las llaves donde las había estado buscando antes de salir de la habitación.

20.

Mi gato siempre me acompaña en la ducha: le da miedo que vaya a ahogarme. Y tan pronto como corto el agua, corre hacia la puerta y me pide que lo deje salir. Además, si suena el despertador y no me levanto, el gato se sienta sobre mi espalda o mi cara para despertarme. Además, gruñe como un perro cuando quiere protegernos. Lo amo.

21.

Descubrí que hay moho en el baño gracias a mi mascota rata. Un día, paseando como de costumbre, entró en el baño, comenzó a rascar la alfombra detrás del inodoro, luego regresó, se aseguró de que la mirara, regresó al baño y volvió a rascar la alfombra. Mi papá y yo quitamos la alfombra y encontramos moho en el lugar donde había una fuga del inodoro.

Y a ti, ¿alguna vez tu mascota te ha dejado boquiabierto con su inteligencia?