web analytics

15 internautas cuentan qué pasó cuando el chico «callado» de la clase perdió el control

Las personas calladas suelen pasar desapercibidas. Quienes les rodean, a veces no tienen en cuenta qué hay detrás de esa apariencia serena, cauta y silenciosa. Hasta que un día se rebelan…

Entonces descubrimos un lado completamente diferente, que hasta entonces había estado oculto. Atento a estas historias contadas por internautas que presenciaron como, un día, el chico «callado» dejó de serlo. ¡Y no tienen desperdicio!

1.

El profesor de mi coro era una persona muy amable a la que los chicos más jóvenes, por alguna razón, siempre le estaban tomando el pelo. Él era increíblemente paciente, te apoyaba aunque tu voz fuera terrible, y se esforzaba en conseguir que cada uno consiguiera sus metas individuales. Y año tras año los estudiantes nuevos le tomaban el pelo durante toda la clase.

Lo que estos estudiantes no sabían es que cuando esté hombre dejaba de ser amable… se convertía en alguien terrible. Tardó mucho en explotar, pero una vez que lo hizo no hubo vuelta atrás.

Este hombre tranquilo de mediana edad, siempre pálido, de pronto se convirtió en alguien muy cabreado y su cara se puso muy roja. Podías ver las venas palpitando en su frente mientras le gritaba a los estudiantes que se comportaran. Y no se detuvo ahí, les echó la bronca uno a uno, les quitó los móviles, y básicamente les asustó de por vida.

Ni yo ni los miembros del coro más veteranos habíamos hecho nada, porque conocíamos las consecuencias de portarnos mal con este profesor. Así que a nosotros nos dejó en paz, mientras veíamos cómo hacía llorar a los más jóvenes.

Y tan rápido como se había enfadado, de pronto se calmó. Su cara recuperó su color original mientras guardaba los teléfonos en su oficina. Cuando estuvo completamente tranquilo otra vez, dijo con una sonrisa en su cara: «Ahora, vamos a volver a ensayar el estribillo…»

2.

Trabajaba en cocinas, y el gigantón en la parrilla junto a mi estaba recibiendo un montón de filetes y hamburguesas. Cuando el expedidor le estaba pidiendo que se fuera prisa, se quedó congelado durante un segundo, cogió una hamburguesa a medio hacer de su parrilla caliente, y la lanzó contra la pared de acero. Durante un segundo se quedó pegada en la pared, para luego caer al suelo. Entonces tomó aliento y empezó a cocinar de la manera más rápida que he visto en mi vida.

3.

Mi primo, al que considero mi mejor amigo, siempre ha sido alguien extremadamente tranquilo y calmado. Siempre es sencillísimo estar con él.

Cuando éramos pequeños, yo era un niño completamente hiperactivo e impulsivo. Una vez estábamos sentados juntos comiendo helados cuando, por alguna razón, tiré al suelo el helado de su cono y empezó a reírse como un maniaco. Me miró un instante y de pronto se lanzó contra mí, me tiró de la silla y mi helado salió volando. Empezamos a rodar por el suelo pegándonos el uno al otro.

Es la única vez que nos hemos peleado. Y fue durante una visita de mucha gente importante a casa de mi tío. Estaba encantado de vernos pelear.

maxresdefault 6

4.

Una de mis mejores amigas fue la chica tranquila de su colegio. Un día, unas chicas estaban hablando y una le dijo a la otra «¿Qué va a hacer? ¿Llorarle a su madre» Y otra dijo «Parece que el bebé necesita atención otra vez». Resulta que su madre y su hermano murieron en un accidente el año anterior. Mi amiga escuchó a las chicas y le pegó un puñetazo a una de ellas mientras decía «¡Al menos mi madre me quería!» Entonces cogió la bandeja de comida de la otra y la vació encima suya. Uno de los profesores escuchó todo lo que habían dicho las chicas, así que mi amiga se libró de la detención.

5.

Una historia feliz. En mi escucha había un chico callado. Tenía un aspecto siniestro. Demasiado delgado para su edad, pelo grasiento, bigotito, y siempre parecía nervioso. Nadie quería relacionarse con él porque siempre estaba hablando solo en un murmullo inaudible. Unos años más tarde, hubo un concurso de talento en el último año de instituto. Apareció en el escenario y se puso a rapear como no había visto a nadie hacerlo. Todo el mundo se quedó alucinado. Mi último recuerdo del instituto fue verle acompañado de dos chicas. De chico siniestro a convertirse en el más popular durante las dos últimas semanas del curso, alucinante.

6.

En sexto curso me senté junto a la chica tranquila de mi clase de italiano, a mi me caía bien porque era la única persona que me aceptaba. Dos chicas que se sentaban cerca nuestra empezaron a molestarme, y yo no decía nada aunque eran muy pesadas. La chica tranquila no dudó en defenderme y decirles que me dejaran en paz.

Estaba sorprendida de que hiciera eso, porque era siempre parecía tímida y tranquila, pero me defendió inmediatamente esas chicas malas. Estaba muy agradecida de que se hubiera preocupado por mí como para ponerse en una situación así para que no me sintiera sola. Siete años después es una de mis mejores amigas.

7.

Mi madre a veces le pregunta a mi padre por qué no habla más en situaciones sociales, y mi padre siempre responde «A veces es mejor que la gente se pregunté por qué no dijiste nada, que por qué sí lo hiciste».

8.

Una vez estaba molestando a un compañero por ser demasiado callado, cuando un amigo común dijo «Quizás solo está callado contigo, porque no le caes bien». Nos reímos, pero desde entonces no molesto a nadie por estar callado.

9.

Una chica de mi clase estaba siendo incordiada por unos chicos. Un día, empezaron a tirar por ahí sus cosas… Hasta que ella se levantó y golpeó a uno de los chicos con el libro que estaba intentando quitarle. En ese momento, el profesor entró en clase, y el chico empezó a montar un gran drama para meter en un lío a la chica. Pero nuestro profesor fue genial. Simplemente le dijo, «Si no quieres que te peguen, deja de molestar a los otros hasta que su única opción sea pegarte».

10.

Mi padre me contó que la chica tranquila de su colegio era además rara, larguirucha, y nadie se fijaba en ella. Pues bien… resulta que esta chica era Michelle Pfeiffer. Cuando me cuenta esta historia, me recuerda lo importante que es ser amable con todo el mundo, por muchas razones. ¡Una de ellas es que no sabes en quién se van a convertir!

young michelle pfeiffer in gray sweater photo u1

11.

Levanté a una chica del pelo y le dije que no volviera a molestarme.

Yo tenía 13 años y medía 1,72. Esta chica llevaba años incordiándome. Yo era el chico tranquilo del colegio, me gustaba leer, jugar a videojuegos, y tenía una gran ansiedad social. Por entonces, ella había conseguido que me expulsaran de mi grupo de amigos, y no podía soportarlo más. Algo se rompió dentro de mí, y perdí el control de mis acciones. Ella era más bajita que yo, pero tenía una mata de pelo rizado. Así que la agarré de él, y le dije, «¡No vuelvas a acercarte a mi!» Y la solté como si fuera basura.

No me metí en problemas porque mi profesor me preferían a mi que a ella, y sabían que no habría hecho algo así a no ser que me hubieran incordiado hasta llegar a eso. No me arrepiento, ella nunca volvió a molestarme.

12.

En séptimo curso, en clase de matemáticas, una chica me estaba chinchando porque vivía en un edificio de apartamentos en vez de en una casa. Normalmente no hacía caso a los que me molestaban. En ese punto, ya me habían incordiado mucho y todo lo que decía era usado en mi contra.

Pero debía estar teniendo un día muy malo, porque le dije 1) que se callara, y 2) que no tenía por qué aguantar esto de una persona cuya talla de pecho era como la de una tortilla (o algo así).

Sabía que a ella le preocupaba ese tema, porque una vez la había pillado metiendo papel higiénico en su sujetador. Después de esto, dejó de molestarme.

13.

Hace tiempo, en el colegio se metían con mi hermano de 12 años porque es el típico friki adicto a los libros y a los videojuegos. Él siempre ha sido muy callado y tranquilo, pero cuando se cansó de estos chicos les dijo cosas tan duras, mirándoles de una forma tan penetrante, que les hizo llorar. A tres chicos de 16 años.

karate kid today 170805 tease 01 f405dcccc663fb3f6051c0d943a13e98

14.

De niño, mi padre biológico nunca se enfadó conmigo ni me levantó la voz. Era fácil para él, ya que solo me veía unas pocas semanas al año, pero es que siempre que estaba con él era un tipo tranquilo y amable. Una vez, no recuerdo qué es lo que hice, pero le molestó, y me miró como si fuera a gritarme, pero debí quedarme mortificado porque no lo hizo. Ni siquiera llegó a cabrearse, pero recuerdo que me disgusté mucho. Siempre es inquietante cuando la persona tranquila pierde las formas.

15.

Creo que siempre he sido el chico tranquilo. Cuando me enfado, la gente de mi alrededor siempre dice «Wow, no te pega nada», o «No sabía que tenías mal genio». El asunto es, ni siquiera levanto la voz. Simplemente señalo lo que están haciendo mal, y de pronto parece que «tengo mal genio».

Y tú, ¿tienes alguna anécdota similar que quieras compartir con nosotros?