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15 Ejemplos de cómo los niños superan con su lógica a los adultos en tan solo unos segundos

Está claro que los niños son la alegría de la casa. Por una combinación de motivos: su sentido del humor, la manera inocente con la que ven el mundo… y, a veces, sus demoledoras píldoras de sabiduría.

Atento a estas situaciones en las que los adultos no supieron reaccionar ante demostraciones de creatividad infantil.

1.

Cuando le dije a mi hijo de 4 años que no soy doctor de medicina, sino doctor de filosofía, me respondió: «¿La filosofía es una enfermedad?»

2.

Solía cuidar a un niño que pasaba todo el tiempo intentando sorprender a su perro.

Había deducido que el perro probablemente sabía hablar, pero no quería revelarlo porque entonces tendría que hacer labores de la casa, limpiarse a sí mismo, etc. Varias veces al día entraba rápidamente en la habitación, esperando pillar al perro en medio de una conversación. O se deslizaría silenciosamente detrás de la pared, intentando escuchar a escondidas.

3.

Cuando era pequeña, mi madre me explicó que todos teníamos un ombligo porque así es como nos alimentan antes de nacer. Así que pensé que cuando te quedas embarazada, tu ombligo se abre y metes por ahí toda la comida que quieres. En plan, que las mujeres metían alitas de pollo a través de sus ombligos.

Plot twist: Ahora soy enfermera postparto.

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4.

— ¡Julio y yo nos hemos peleado! ¡Él me golpeó, y yo le pegué a él!
— ¿Y por qué os estabais peleando?
— ¡Nos peleamos por el primer lugar en buen comportamiento!

5.

Una vez estaba con la hija de la amiga de mi mamá, que tenía 10 años. Un niño llamó por teléfono y ella respondió, poniendo sus ojos en blanco: “Estoy ocupada y si quieres declararme tu amor otra vez, entonces te responderé que lo único que quiero es un Kinder Sorpresa con princesas”.

6.

Jorge, de 3 años, está enfermo. El doctor le pregunta:
— Dime, Jorge, ¿de qué enfermaste ahora?
Jorge, con toda la seriedad del mundo, le responde:
— Es justo lo que queremos saber mi mamá y yo.

7.

Mi hija comió demasiados raviolis y se fue a acostar al sillón. Suspirando mientras acariciaba su abdomen, dijo: “¡No voy a comer nada más! ¡Jamás!”. En ese momento, mi esposo entró a casa: “¿Quién quiere un helado?”. Mi hija saltó del sillón y fue rápido con su papá: “¡Quiero uno de chocolate!”.

8.

Cuando tenía unos 5 años, conocí al Power Ranger negro y me dio una foto autografiada. En la foto se podía ver que le faltaba el dedo de enmedio, y mi madre me dijo que era porque le había hecho una peineta a su madre y se lo había cortado. Me lo creí hasta los 20 años, cuando mi madre me dijo que no tenía ni idea de por qué le faltaba el dedo. En todos esos años, le conté a mucha gente que a este pobre hombre le cortó el dedo su madre.

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9.

En una comida familiar, mi tía le preguntó a mi hermana pequeña, qué quería ser de mayor, y ella dijo que un pingüino. Mi primo de cuatro años se rió y dijo que eso era imposible. Mi tía le preguntó a él qué quería ser, y contestó «¡Un dinosaurio!»

10.

Mi hija, cuando tenía 2 años, hablando sobre nada en particular: «El púrpura es mi color favorito, ¡así que yo gano!»

11.

Estaba esperando mi turno en el banco con mi hija pequeña, en la pantalla mostraban anuncios para que la gente no se aburriera. En particular sobre estafadores bancarios, los cuales pedían créditos y no pagaban. En la pantalla apareció un hombre con barba. Mi hija señaló con su dedo y me dijo: “¡Mamá, mamá, mira, ese es mi papá!”.

12.

Mi hijo de 2 años llevaba mucho tiempo haciendo pis.
— Hijo, ¿cómo estás?
— Bien.
— ¿Ya hiciste pis?
— No
— ¿Y por qué dices que “bien“?
— ¡Porque vivir en este mundo es muy agradable!

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13.

Siempre me alegré en secreto de la mala mano de mi madre con la jardinería, porque sus tomateras nunca daban tomates. A los 11 años me di cuenta de qué eran en realidad esas tomateras.

14.

Solía creer que los gatos comprendían el japonés. Por supuesto, no podían hablarlo. Son gatos. Maullan.

Mi razonamiento era: Los gatos no escuchan a los humanos como hacen los perros, por tanto los gatos no deben comprender el inglés. Los gatos de mi amigo mexicano tampoco escuchan, por tanto no deben comprender español. El gato ignoraba a un amigo vietnamita, por lo que tampoco deben comprender vietnamita. El único lenguaje que podía pensar que entendían era el japonés.

15.

Mi primo pequeño afirma que si una mujer y un hombre se miran el uno al otro, están OBLIGADOS a casarse.

Y tú, ¿recuerdas algo así de divertido que haya dicho algún niño cercano?