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El doloroso relato de una joven médica tras la muerte de su primera paciente por coronavirus

Paula Ceris es una joven que después de enfrentarse al MIR, ha empezado a trabajar en un hospital cántabro para ayudar en la crisis del coronavirus. Ahora Jordi Ébole ha querido conocer como le ha ido durante este tiempo, Ceris ha estado grabando una serie de vídeos en los que explica cómo están siendo sus primeros días como médica ante una crisis sanitaria nunca antes vista.

Paula empieza relatando como fue su primer día de trabajo, después de apuntarse a la bolsa de voluntarios del colegio de médicos de Cantabria, la joven recibió la llamada de un hospital para que empezara a trabajar cuanto antes. Una noticia que le generó una mezcla de nervios, de emoción e incluso miedo, pero que no dudó en ningún momento.

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El programa de Jordi Évole compartió después un nuevo vídeo en el que aparece la joven hablando desde su casa, y es que al poco de comenzar a trabajar tuvo que guardar cuarentena tras el positivo de una paciente a la que supervisaba. Paula optó por ir a la casa de unos amigos de la familia, quienes tenían un piso vacío en Santander para no poner en peligro a su familia.

«Se considera que la exposición que he tenido con la paciente que fue positivo no ha sido estrecha porque he llevado guantes y mascarilla. Y, entonces, y como estoy asintomática, vuelvo a la carga al pie del cañón».

Días más tarde tuvo que enfrentarse a un momento muy duro: «Vengo de hablar con unos familiares de un paciente que está muy malito y de contarles que, si en las próximas horas se pone peor, el médico de guardia les llamará para que entren a despedirse de él. Despedirse vestidos como si fueran buzos, como si fueran astronautas, a una distancia de seguridad de dos metros y diciéndole adiós sabiendo que pasará las últimas horas solo».

Como ella misma dice, las prácticas universitarias no te enfrentan a situaciones tan duras como estas: «Nunca informas de estas noticias u otra como que el paciente ha fallecido». Diez días después de comenzar a trabajar, la joven tuvo que hacer frente a la muerte de su primera paciente, algo que le hizo pensar:«Una se da cuenta de la fragilidad humana que, incluso en un mundo desarrollado, te das cuenta que puede echarlo todo abajo».