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16 ocasiones en la que los niñatos malcriados se enfrentaron a la cruda realidad

Todos pensamos que somos padres tan estupendos, muy pendientes de cualquier aspecto de la vida de nuestros hijos. Pero puede que, precisamente por eso, se la estemos arruinando.

Porque estamos hartos de leer sobre cómo hay que fomentar el autocontrol de los niños, pero los primeros que no cumplimos somos los padres. Así, le atamos los cordones a chicos de 10 años, les untamos sus tostadas, o les llevamos al recreo el bocadillo olvidado en casa. Cualquier cosa con tal de impedirles que se enfrenten a la frustración.

Y esa frustración termina llegando, ¡vaya si llega! Por eso, alguien preguntó en Reddit cuáles fueron los mejores momentos en los que los usuarios vieron a un niño mimado enfrentarse a la cruda realidad… y las respuestas no tienen desperdicio.

1.

Conocí a un chico al que sus padres le compraron un coche, y lo trató como si fuera basura. Estaba seguro de que sus padres le comprarían el coche que realmente quería en cuanto destruyera el que le compraron. Pues bien, nunca le compraron otro coche. Después de eso, tuvo que coger el autobús urbano o compartir viaje con amigos.

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2.

Cuando tenía doce años mi padre salió con una mujer que tenía un niño de 9 años muy caprichoso. Siempre respondía y se negaba a hacer cosas de la casa, así que las tenía que hacer yo.

Una vez en la cena todo el mundo estaba cenando y él nos dijo «¡escuchad!» Se tiró un pequeño pedo. Su madre, avergonzada, le pidió parar o ir al baño. En de eso, sonrió y se inclinó para tirarse otro, pero accidentalmente se hizo caca encima en medio de la cena.

Su expresión de terror fue lo mejor que me visto, me morí de la risa mientras salía corriendo de la mesa.

3.

Un familiar lejano pasó todos sus años de universidad y su veintena saliendo todo el rato de fiesta, con la paga de 100-120.ooo dólares que su padre empresario le daba. Viajaba por el mundo cada año, visitando Bali, Tailandia, Europa, iba al Oktoberfest cada uno, simplemente pasándoselo bien.

A los 32 decidió quedarse en un resort de esquí bastante caro en los Estados Unidos y abrió un negocio con su mujer cazafortunas. Cuando quiso transferir su dinero a una cuenta bancaria nacional, se dio cuenta de que solo llegaron unos pocos miles de dólares. Le preguntó enfadado al trabajador del banco por qué no había llegado la cantidad entera, y le contestaron que esa era la cantidad entera. Su padre había dejado de enviarle dinero sin decirle nada y él no se había dado cuenta hasta ese momento.

4.

Un niño mimado rico apareció en la escuela con su deportivo de 325.000 dólares. Estaba exhibiéndose, perdió control del coche, y condujo a través de una pared de ladrillos, dejándolo inservible.

5.

Trabajaba en Starbucks, donde una chica que acabamos de contratar estaba recibiendo formación. Tenía 20 años y sus padres la obligaron a encontrar un trabajo. Había crecido en una familia con mucho dinero.

En su primer o segundo día, le dije que limpiara la vajilla para que nos ayudara en el cierre. Con la mirada perdida, me dijo que no sabía cómo se hacía. Por lo visto, había crecido con criadas y literalmente no había limpiado un plato en toda su vida. Tuve que enseñarla paso por paso cómo se hacía.

6.

La historia inversa… un exitoso doctor y político local quiere que su hijo vaya a la universidad y se haga médico. El hijo deja los estudios, y consigue un trabajo en Costco, poniendo gasolina. Ha estado en esa empresa desde entonces, con sus subidas de sueldo periódicas y sus bonificaciones, viviendo una buena vida. Simplemente no quería el día a día lleno de estrés que tenía su padre.

7.

En el primer día de unas vacaciones de dos semanas, presencié cómo mi primo mimado de 10 años le decía a su madre, a su prima mayor, a su tía y a su abuela que no pensaba limpiar su habitación o poner en remojo sus platos porque «era trabajo de mujeres». Durante todo el resto de las vacaciones de dos semanas, nadie tuvo que recoger un plato, ponerlo en remojo o lavarlo, porque se convirtió en su trabajo. Y a veces llegábamos a ser doce personas allí.

8.

Hace unos 10 años, estaba bebiendo una cerveza con un amigo. Os aseguro que su familia estaba forrada. Le mencioné que estaba teniendo problemas para pagar el alquiler y las facturas mientras iba a la universidad, y simplemente me dijo «¿por qué no consigues que te lo pague tu madre, colega?» Ella tiene una discapacidad y nunca ha tenido dinero.

Se dio cuenta instantáneamente de lo que había dicho y se sintió mal por ello. Creo que fue la primera vez que comprendió realmente que no todo el mundo se puede apoyar financieramente en sus padres.

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9.

En un país donde el alcohol tenía unos impuestos altísimos. Un grupo de unos 12 chicos pijos entran al pub, le dan la tarjeta de crédito al camarero y piden chupitos.

«¿Qué queréis?»

«Lo que sea, paga papá.»

El camarero pone J.W. Blues a todos los niños mimados y a algunas personas del local a las que querían invitar.

El chico de la tarjeta se pone a llorar cuando llega la cuenta.

«Papá me va a matar…»

Sin embargo, yo disfruté mucho del whisky gratis.

10.

Conocí a una que no podía entender cómo hacía la gente para vivir con un presupuesto ajustado. Ella se empeñaba en que saliéramos pero le gustaba comer en sitios caros, mientras que a mi no me importaba comer en lugares más baratos.  Una vez hice con ella la cuenta y le mostré que el coste de mis comidas con ella, a diario, equivalían a todo mi sueldo del mes.

11.

Tuve un compañero de habitación en mi primer día de universidad que procedía de una familia increíblemente rica de Medio Oriente. Recuerdo que le costaba mucho adaptarse a que no hubiera alguien haciéndole la comida. Una mañana fui a la cocina y le encontré intentando comerse una tostada con huevos que se acababa de preparar. Me preguntó cómo preparaba y los huevos fritos porque el suyo estaba realmente crujiente. Resulta que había roto el huevo entero dentro de la sartén y lo había cocinado con cáscara y todo. No pude evitar reírme pero me sentí muy mal por él.

 

12.

Crecí en Indonesia, un país del Tercer Mundo donde si estás usando Internet seguramente tengas criadas. Crecí pensando que lo normal era tener varias criadas.

Me mudé a Singapur, un país del Primer Mundo donde la gente todavía tiene criadas, pero es una cosa más de clase media-alta. Uno de mis profesores me dijo una vez que barriera el suelo, y era la primera vez que cogía una escoba. Empecé a sacudirla adelante y atrás como había visto en los dibujos animados, y todo el mundo me miró en plan «qué diablos estás haciendo».

Resulta que solo estaba creando una nube de polvo a mi alrededor. Tienes que barrer en una dirección para llevar todo el polvo al recogedor. Alucinante.

13.

Cuando tenía 16, mis padres se fueron de vacaciones y me dejaron sola con el dinero para la semana. Como no sabía hacer la colada, ni había visto hacerla, llevé toda mi ropa a la tintorería. Incluso mis pantis. En el establecimiento me preguntaron 3 veces si estaba segura de que quería que lo limpiaran todo en seco. Dos días después tenía mis 8 pares de pantis colgados en sus pequeñas pechas individuales. Mi «colada» me costó 90 dólares esa semana. Yo di por sentado de que era lo normal.

14.

Mis padres fueron a la bancarrota. Dos veces. Pasé de ir a una escuela privada a que nos embargaran los coches y la casa. Yuju.

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15.

Conocí a un niño rico en el instituto que fue a la universidad y estuvo de fiesta cada noche. Sus padres se enteraron de que estaba suspendiendo todas las clases, así que condujeron hasta allí en secreto un sábado por la mañana con una copia de las llaves del coche que le habían comprado, y se marcharon conduciéndolo.

16.

Un compañero de universidad con un coche ridículamente caro golpeo por detrás el coche totalmente vapuleado de una mujer. El coche de ella quedó totalmente destrozado, mientras que el de él tampoco tenía muy buena pinta. El chico salió y empezó a gritar a la mujer. Ella estaba llorando. Él insistía en que pagaría por lo ocurrido.

Cuando llegaron los policías, le tomaron declaración a cada uno de ellos. Después, yo y otras 10 personas declaramos como testigos. Al parecer todos nosotros le culpamos completamente a él (era la verdad). Cuando los policías volvieron a hablar con él, vi como se venía abajo. Seguramente les había dicho que fue culpa de ella y ahora mucha gente había confirmado que era un mentiroso.

Nunca había visto a tantos testigos quedarse en el lugar por un simple accidente de tráfico. Creo que todos los demás se sintieron como yo: ese chico era un bodoque y debía ser castigado por lo que hizo.

Y vosotros, ¿alguna vez habéis presenciado algo parecido?