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El preocupante relato de un médico de la zona roja del coronavirus en Italia: «Tenemos que elegir quién puede salvarse»

Christian Salaroli es reanimador anestesiólogo en el hospital Papa Juan XXIII de Bérgamo, cerca de Milán, ahora ha querido relatar como está la situación y lo ha hecho al diario italiano Corriere Della Seraque.

“Tenemos que elegir a quién tratar, como en cualquier guerra”, afirma el profesional, que detalla que los expertos toman la decisión en función de la edad y de la salud de cada paciente. “Algunos de nosotros, médicos sin experiencia o recién llegados, salimos destrozados… Quédense en casa”, explica.

Salaroli asegura que ha decidido hablar públicamente porque “la mayoría de los italianos no sabe lo que pasa en los hospitales”. “No estamos en condiciones de hacer milagros. Es la realidad”, “la ventilación no invasiva es solo una fase de pasaje”.

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“No todos pueden ser entubados porque faltan camas en terapia intensiva para atender a los enfermos que llegan al nivel crítico”, alerta antes de advertir de que los médicos deben establecer “quién puede salvarse”.

“Se evalúan con mucha atención los pacientes con graves patologías cardio respiratorias y las personas con problemas graves en las coronarias, porque toleran mal la crisis aguda y tienen pocas posibilidades de sobrevivir”, señala.

El relato de Salaroli es crudo y llega a asegurar que si una persona entre 80 y 95 años tiene “una grave insuficiencia respiratoria”, los médicos no proceden. “Si tiene una insuficiencia multiorgánica en más de tres órganos vitales, significa que tiene una tasa de mortalidad del cien por ciento”, advierte.

″¿Qué hacemos? ¿Lo dejamos ir? Sé que esta es una frase terrible, pero por desgracia es verdadera. No estamos en condiciones de intentar milagros”, reitera. Y asegura que, además de la edad y el cuadro general, a la hora de elegir a qué pacientes atienden tienen en cuenta “la capacidad del enfermo para resistir a una intervención de reanimación”.

El médico asegura que, debido a la situación, muchos médicos están sufriendo “una presión emotiva excesiva”.

“He visto llorar a enfermeros, hombres y mujeres, con treinta años de experiencia. Algunos tienen crisis de nervios, tiemblan de improviso. La gran mayoría de los italianos no sabe lo que está pasando en los hospitales y quiero que sepan lo que ocurre, que tomen conciencia de la gravedad de la situación. Todavía hay demasiada gente en la calle”.

Por último hace un llamamiento claro: “No salgan de casa, es la única manera de contener el contagio”.