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Por qué la frase “Los hombres no lloran” es dañina, y es importante que los niños sepan expresar sus sentimientos

Todos conocemos ese dicho de que los hombres no lloran… solo riegan sus barbas. En realidad, esta broma tiene detrás un problema social bastante serio. En la sociedad moderna, a veces hace falta explicar que los hombres también pueden ser emocionales y llorar.

Todos esos clichés en plan “los hombres nunca lloran” o “ser hombre significa aguantar el dolor”, han estado presentes durante muchas generaciones. Pero parece que ha llegado el momento de dejar estos estereotipos en el pasado.

Cuantas más emociones experimente un niño, más indiferente será de adulto.

Los niños, en principio, son más emocionales que los adultos: cuando no saben hablar, necesitan poder expresar sus emociones para hacerse entender. Por ese motivo, no se puede enseñar a los niños pequeños a reprimir sus sentimientos.

Los expertos aseguran que, desde una edad temprana, los niños necesitan aprender a experimentar toda la gama de emociones: desde la alegría hasta la tristeza.

Estas emociones, y la capacidad de empatizar con las de los demás, es lo que nos hace humanos. Por eso, no debemos decirle a los niños que llorar significa ser débiles. De hecho, las lágrimas son una reacción saludable del sistema nervioso a la irritación.

Además, con la ayuda de las lágrimas, se pueden expresar muchas emociones: vergüenza, culpa, dolor, gratitud, simpatía e incluso alegría. Al privar al niño de la posibilidad de llorar, los adultos impiden que se convierta en una persona emocionalmente madura.

En el futuro, los hombres pueden olvidar cómo expresar sus sentimientos y convertirse en agresores pasivos.

Las personas sufren por la presión de esa norma social que prohíbe que los hombres sean vulnerables. Todavía se cuestiona el hecho de que los sentimientos tengan derecho a existir. Por ese motivo, muchos hombres simplemente no saben cómo expresar lo que hay en su interior, por temor a ser condenados por la sociedad. Como resultado, tenemos a esos hombres a los que les cuesta decir “te quiero”.

Según una investigación de larga duración, en los últimos 30 años el nivel de nuestra empatía ha disminuido a casi la mitad. Dicho fenómeno se explica por el hecho de que la sociedad sostenga que un hombre debe ser severo, porque es algo muy masculino.

Hombres y mujeres experimentan las mismas emociones y enfrentan problemas similares, pero los representantes del sexo masculino se ven obligados a ocultar su depresión detrás de la agresión pasiva, la ira y el sarcasmo. Es un hecho que las lágrimas alivian el estrés, y si no liberas tensiones el cuerpo comienza a buscar otras formas de desahogarse. A consecuencia, todos a tu alrededor sufren de este desahogo.

Contener las lágrimas conduce a la depresión y la soledad.

En el libro Crying: The Natural and Cultural History of Tears, el autor Tom Lutz afirma que todas las personas se dividen en 2 tipos: “llorones” y “personas con los ojos secos”. Mientras que los primeros no se avergüenzan de mostrar sus emociones, los segundos desprecian las lágrimas, ya que las consideran una forma de manipulación.

De hecho, la actitud despectiva hacia el llanto suele ser la forma en que una persona se protege de los sentimientos fuertes. Es decir, el cerebro rechaza estas emociones como indeseables. Se trata de un fenómeno que llamamos inhibición emocional, y puede convertirse en entumecimiento emocional. Una persona puede llegar olvidar por completo cómo llorar.

El resultado es un estado deprimido, una renuncia a hablar sobre los sentimientos con seres queridos, apatía, aburrimiento crónico y depresión. Estas personas suelen tener problemas en sus vidas personales, ya que a un hombre que reprime sus emociones le cuesta percibir e interpretar correctamente las emociones de los demás.

La supresión de las emociones puede convertirse en una enfermedad.

Es importante que los hombres no guarden en su interior todo lo que les molesta, sino que desahoguen lo que se ha acumulado. La prohibición de las emociones fuertes conduce a problemas psicoemocionales, y también a un deterioro de la salud física. En realidad, es importante llorar.

Las lágrimas, junto con el alivio emocional, pueden proteger el corazón, disminuir la presión arterial e incluso reducir el riesgo de cáncer. Un estado estresante constante conlleva un gran riesgo, y en nuestra época los ataques cardíacos ocurren cada vez más entre los hombres de 40 a 45 años.

En general, la esperanza de vida para los hombres es menor que para las mujeres.

La masculinidad severa ya no está de moda.

Afortunadamente, en la sociedad moderna los hombres están menos limitados por los estereotipos. La neutralidad de género es una nueva tendencia que permite a los hombres ser lo que quieren. Incluyendo mostrar debilidad y vulnerabilidad.

Hace poco tiempo, estalló un debate en Twitter sobre la masculinidad tóxica, un fenómeno que afecta negativamente la vida de los hombres. Muchos hombres no quieren corresponder a la imagen anticuada y estereotípica de un hombre que carece de emociones, que en todo momento quiere demostrar a todo el mundo su rigidez y fuerza.

Todos somos personas, y como tales nos caracterizamos por una amplia variedad de emociones. Hasta hace poco, a los hombres que no dudaban en expresar abiertamente sus sentimientos y su amor se les consideraba afeminados, pero estos hombres tan abiertos son los que se convierten en los maridos y padres más tiernos, amorosos y afectuosos.

La reacción de la sociedad ante las lágrimas de los hombres.

Si profundizas en Internet, encontrarás muchas historias relacionadas con la forma en que la sociedad percibe la manifestación de emociones fuertes por parte de los niños varones. Y es que muchas personas todavía reaccionan negativamente a las lágrimas y las quejas de los futuros hombres.

Recientemente, una enfermera de los Estados Unidos, Lyra Balearica, publicó un post sobre lo importante que es que los niños tengan el derecho a expresar cualquier emoción. La publicación tuvo una gran cantidad de comentarios, y llegó a ser discutida en varios medios de comunicación. Aquí está el post de Lyra:

“Estoy harta de cómo nuestra cultura trata a los niños varones. Hoy estuve con un niño de 11 años que necesitaba hacerse un análisis. Él estaba llorando. No sollozando, ni montando una rabieta; solo eran unas pocas lágrimas por los nervios, fruto de la situación.

La mujer que lo acompañaba repetía sin parar: «Sé un hombre», «Deja de portarte como si fueras una niña». Luego comenzó a amenazarlo con grabar sus lágrimas en un video y mostrarlo a todos sus amigos, un hecho que hizo que empezase a llorar más aún. Le dije que tenemos estrictamente prohibido tomar imágenes y videos allí. Tras eso, ella me acusó de haberle «arruinado la broma».

Cuando la mujer fue al baño, le dije al niño que expresar sus emociones es algo normal y puede hacerlo siempre que lo necesite. Y que incluso los hombres adultos tienen miedo a las agujas. Y que cada uno tiene sus temores. Y que él es valiente porque tomó la decisión de hacer algo que le da miedo viniendo aquí”.

Entonces, la chica llegó a la siguiente conclusión:

“Basta de decirles a los niños varones que no son verdaderos hombres si expresan sus emociones. ¿Sabes por qué las mujeres temen a la crueldad masculina? Debido, precisamente, a esta misma actitud hacia los niños varones y hombres, que los reprime. Las lágrimas no te hacen más débil. El miedo no te hace más débil. Pero si regañas a tu hijo por tener miedo o por llorar, eso te hace ser un adulto débil”.

¿Qué os parece a vosotros?