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15 personas que se enfrentaron a algo paranormal, ¡hasta el propio Stephen King les habría envidiado!

Ana Bolena, perros negros, barco fantasma, ankou… las leyendas sobre fantasmas y cosas inexplicables nos han acompañado durante muchos años. La ciencia está convencida de que todo esto no es nada más que un producto de la imaginación, pero incluso el más leve crujido en la cocina por la noche te hace esconderte bajo la manta.

Atento a estas historias que, al menos a nosotros, nos dieron escalofríos.

1.

En la casa de mis amigos solían ocurrir cosas inexplicables: a menudo escuchábamos golpes en diferentes habitaciones, el crujido de las escaleras, como si alguien las subiera, aunque no había nadie allí, las puertas y las ventanas se abrían por sí solas. Pero nunca le di ninguna importancia particular a esto, ya que era escéptico con respecto a los fenómenos paranormales. Una vez estaba sentado en su sofá viendo la tele y de repente escuché a una mujer gritar. Tuve la sensación de que una mujer gritó en mi oído derecho con toda su fuerza. Pero no había nadie a mi lado. Una semana después, mis amigos y yo volvimos a sentarnos en el mismo sofá frente al televisor y uno de los chicos se dio la vuelta y dijo: “Acabo de escuchar a una chica gritar”. Registró toda la casa, pero no pudo encontrar a nadie. Creo que el fantasma de esta chica no era malo, me parece que estaba aburrido. Me gustaría poder contactarlo.

2.

Ya estaba oscureciendo, así que encendí la luz de cruce. De repente vi a 2 personas caminando por el lado derecho del puente que inesperadamente salieron a la carretera. Pisé los frenos y dirigí mi auto al carril contrario. Miré al espejo retrovisor: no hubo nadie. Entonces le dije a mi esposa que solo vi piernas a la izquierda del hombre, y solo el cuerpo a la derecha, arriba de las piernas. Ella confirmó mis palabras. Después de un par de días, regresábamos antes del anochecer. En ese momento nos dimos cuenta de que debajo del puente hubo un cementerio.

3.

Anteriormente, mis padres solían ir de negocios a una ciudad vecina y pasaban casi todo el día allí. Nuestra sala de estar se encontraba entre la puerta principal y la habitación de mis padres. Uno de estos días, cuando estaba sentado en el sofá viendo la tele, mi papá regresó inesperadamente y entró a su habitación, luego atravesó la sala y salió cerrando la puerta. En ese momento, no me miró a mí ni a la tele, era como si simplemente viniera por algo que se le había olvidado. Cuando más tarde en la noche le pregunté por qué había regresado a casa, la pregunta lo dejó sorprendido. Papá me explicó que en ese momento estaban a una hora y media de casa y no tenían intenciones de volver. Además, cuando trató de explicarme esto, me di cuenta de que la ropa que llevaba puesto era diferente de la que llevaba en aquel momento.

4.

En nuestra casa suelen suceder cosas raras y soy el único que las nota. Una vez me di cuenta de que alguien invisible tiraba de mi gato por la cola. Iba tranquilamente por la cocina, cuando de repente se deslizó 2 metros hacia atrás. Lo vi intentando escapar enloquecido, pero se quedó paralizado por un par de segundos, como si alguien lo estuviera sosteniendo. Me parece que esta era la obra de una niña fantasma de 4-5 años que solo quería jugar con el gato.

5.

En las adyacencias de mi casa hay un edificio abandonado de 2 pisos, tiene aproximadamente 10-12 ventanas en su parte frontal. Allí se ahorcaron varias personas, y en general se ve espeluznante. Una vez, alrededor de las 11 a.m., salimos con mis amigos y decidimos ver qué había en su interior. Estando a 50 metros del edificio logramos verlo entero. En aquel momento notamos algo que se parecía a una cara que se asomaba por la ventana, pero era un poco blanca y brillante. Enseguida les pregunté a mis amigos: “¿Ven esto?”, “Sí, lo vemos”. Luego esta cara comenzó a desplazarse por las ventanas, pero en 1 segundo a distancias increíbles. Literalmente, desde la segunda ventana hasta la décima en 1 segundo, y cada uno de nosotros señalaba con el dedo hacia donde aparecía la cara, y cada uno señalaba al mismo lugar que los demás.

6.

Pasé 4 años viviendo en una casa embrujada. Recuerdo la primera vez que sentí algo fantasmal: me desperté por los chasquidos, como si alguien hubiera cambiado de canal en el televisor. Continuaron hasta que lo llevamos al sótano. Más tarde, mi hermana y yo bajamos nuestras camas al sótano, porque por la noche nos asustaban las luces verdes en el rincón de la habitación. Justo antes de la mudanza, recuerdo estar acostado en el piso haciendo mis deberes. En ese momento, apareció una huella al lado de mis libros de texto por lo que salí corriendo y gritando de la habitación. La puerta de la habitación se cerró de golpe. Escuché que alguien había dado una patada en la puerta desde el otro lado con todas sus fuerzas. Tampoco nos dejaban en paz en la sala de estar: una vez una amiga de mi hermana se quedó a pasar la noche con nosotros y se despertó con un grito terrible, encontrando en su mano un mordisco hecho con dientes humanos. Pero las cosas extrañas sucedían no solo en nuestra casa: de vez en cuando observaba a la niña que vivía al otro lado de la carretera. Una tarde, escuchamos que se rompió el vidrio en el sótano de su casa, y comenzó a parpadear la luz. Pensando que era un atracador, saqué a la niña de su casa y la traje a la nuestra. Más tarde, los policías dijeron que no habían encontrado indicios de entrada forzada.

7.

Mi esposo se fue de viaje de negocios dejándome sola con el bebé. Por la noche fui al baño, y de repente la manija de la puerta comenzó a subir y bajar, como si la movieran del otro lado. Dije: “Ya voy”. Pensé que el niño se había despertado y mi esposo tiraba de la manija para que vaya a acunarlo. Salí del baño. El bebé no se despertó, pero se dio vuelta y estaba durmiendo boca abajo. Le di la vuelta. Y en ese momento recordé de que estaba sola en casa. La somnolencia se me pasó de golpe. De hecho, me dieron ganas de salir corriendo de la casa.

8.

Mi esposo y yo tenemos una escuela de artes marciales. El edificio en el que se encuentra fue construido hace 130 años. Cuando lo compramos, estaba en condiciones terribles y tuvimos que pasar mucho tiempo reparándolo. Cuando trabajamos con sierras y taladros, escuché la melodía de una caja de música. Y mi esposo escuchó la voz de una mujer que lo llamaba por su nombre. Un sábado por la mañana, mi esposo estaba trabajando con su computadora y yo jugaba a tamagotchi en mi iPod. De repente escuché los chasquidos producidos por mi equipo de música. Pensé que era mi esposo quien lo había encendido, pero de repente oí una voz femenina diciendo: “Hola, me llamo Katie. Tengo… años. Soy de…”. No lograba entender las palabras, hasta que de repente sonó claramente “Me duele algo. Algo me mata. Algo me mató”. En ese momento, se me pusieron los pelos de punta y me levanté del sofá para acercarme al sistema de estéreo. “Por favor, quien seas, cuéntale a mis padres, cuéntale a los maestros, cuéntale al oficial del correccional…”. Corrí a la habitación de mi esposo y armé un escándalo por esos chistes terribles. Cuando finalmente me tranquilicé, me llevó al equipo de música y me mostró que estaba desconectado.

9.

Todo comenzó cuando un amigo y yo nos metimos en el ático de la antigua casa de mis padres. De repente, en uno de los rincones vi a una niña que parecía querer jugar con nosotros. Era absolutamente normal: cabello rubio, un hermoso vestido, una mirada amigable. Escuché que muchos niños no entienden que ven fantasmas y no tienen miedo, pero en ese momento, también era niño, y me horroricé. Nunca más volví a subir al ático, pero cuando subía las escaleras, vi que las puertas del ático se abrían como si me estuvieran invitando a entrar. Mis padres no me creyeron. Nos mudamos de allí cuando ya tenía 10 años. En menos de una semana, los nuevos propietarios llamaron a mis padres y les preguntaron si habíamos notado fantasmas en la casa. Dijeron que su hija juega con una niña rubia, y que notan a esta niña en diferentes partes de la casa.

10.

Estaba de vacaciones en casa de mis abuelos. Tenían el baño y la ducha en el patio. Una vez, volviendo de la ducha noté con la visión lateral a una mujer. Era bastante alta, lucía un vestido antiguo largo. Parecía una princesa del pasado. Luego, me fijé en una cosa terrible: era de color blanco, brillaba un poco y, lo más importante, estaba flotando en el aire. Parece una descripción típica de un fantasma. La vi flotar en el aire y desaparecer detrás de la esquina de la casa. Me quedé paralizado, me di cuenta de lo que había pasado hacía un instante. Pasé un par de segundos pensando si seguirla o no. Pero el miedo me hizo salir disparado de allí.

11.

Una vez viví en una casa que parecía estar infestada por los dobles de mi familia. Cuando era adolescente, solía chatear con mi novia por Skype, y mi hermana menor se quedaba durmiendo viendo la tele en la sala de estar y volvía a su habitación por la noche. Una vez, chateando con mi novia, vi a mi hermana subir las escaleras. Me pareció extraño que el viejo piso y las escaleras no crujieran bajo sus pies. Sin decirle nada a mi novia, me asomé a la sala de estar donde encontré a mi hermana durmiendo tranquilamente. Al regresar, le pregunté a mi chica si vio algo en el fondo, a lo que ella respondió: “Sí, acabo de ver cómo tu hermana subió a su habitación”. En otra ocasión, antes de ir de compras, mi madre y yo estábamos esperando a mi hermana en el auto. Después de un rato, mi hermana se subió y me miró estupefacta. Dijo que justo antes de salir de la casa estaba segura de que yo todavía permanecía en mi habitación y, al salir a la calle, gritó: “¡Nos vamos!”, a lo que alguien le respondió con mi voz: “Vale, bajo en un minuto”.

12.

La abuela de mi novia fue llevada al hospital en estado grave (entró en coma), los médicos dijeron que la posibilidad de sobrevivir era de 50%. Y un par de días después, murió la hermana de la abuela. Entonces, en 3-4 días, la abuela salió del coma. Cuando vino su hija la anciana le preguntó: “Pero, ¿dónde está mi hermana? Es que vino el otro día y ni siquiera hablamos con ella”. Al final resultó que, cuando la mujer estaba en coma, le pareció que abrió los ojos, y al lado de la cama vio a su hermana y aquella le dijo: “¿Por qué estás acostada? Levántate y vete a la sala de terapia”, y después de pronunciar esta frase se fue.

13.

Después de que mis padres se divorciaron, me mudé a su departamento, que estaba vacío, y desde entonces empezaron a pasarme cosas extrañas. Una noche, escuché a mi novio llamarme por mi nombre, pero no había nadie en el departamento excepto yo. De vez en cuando sentía que me estaban mirando, el ventilador se encendía y apagaba por sí solo, pero lo peor sucedió más tarde. Cuando bajé para registrar mi auto en el servicio de seguridad, la recepcionista Pam, que había estado viviendo en este bloque de pisos desde la infancia, me preguntó si había limpiado mi departamento. Le respondí: “Sí, lo ordené”, a lo que ella respondió: “No, el departamento necesita ser limpiado de espíritus”. Ella me ofreció su ayuda con esto. Junto con ella y otros inquilinos, tomamos bolsas de salvia y pasamos por todas las habitaciones del departamento, pidiéndoles a los fantasmas que abandonaran la vivienda. Aquella noche todo salió bien, pero un poco más tarde nos quedamos horrorizados al escuchar la grabación de nuestro rito: oímos claramente una voz gritando “¡Fuera!”. Después de esto, los fenómenos paranormales en el departamento se intensificaron, y los ritos semanales no funcionaron en absoluto. Al final, dejé la grabadora en una de las habitaciones y me mudé a vivir con mi madre. Después de un tiempo, cuando decidí escuchar lo que se quedó grabado, escuché 8 voces diferentes. Hablaban entre ellos, cantaban, caminaban y lavaban su ropa.

14.

Cuando era pequeño, solía jugar con fantasmas: ponía un juguete en una de las habitaciones y luego lo buscaba por toda la casa. Habitualmente los encontraba en otro lugar. Muchos años después averigüé que en esta casa fue asesinada una familia entera.

15.

La casa en la que crecí estaba habitada por un buen fantasma. Fue la señora Freer quien construyó la casa y la acomodó para ella, fue allí donde pasó los últimos minutos de su vida. Recuerdo cómo la puerta de mi habitación se abría y cerraba constantemente, como se escuchaban pasos por la casa. Una vez me quedé dormida en el sofá viendo la tele y me desperté porque alguien me cubrió con una manta y la caja de pizza estaba cerrada. En ese momento estaba sola en casa. Recuerdo que a la Sra. Freer no le gustaba la cocina: los inquilinos anteriores hicieron remodelaciones y reparaciones económicas. Ella solía dar portazos con la puerta de entrada o las puertas de los muebles de cocina. Un día, mi madre dijo: “Señora, tampoco me gusta esta cocina, y tan pronto como tengamos dinero, la vamos a remodelar”. Desde ese momento, se acabaron los portazos, y cuando la cocina fue remodelada por completo, olíamos pasteles frescos, aunque todavía nadie de nosotros había usado el horno.

¿Alguna vez te has enfrentado a algún fenómeno paranormal?