Los internautas contaron las “acciones inocentes” de sus padres que pueden arruinar la vida de los hijos

“No importa el estilo de crianza que apliquemos a nuestros hijos, en todo caso, encontrarán algo que contarle a su psicólogo”. Este triste tiene algo de verdad, ya que los padres son personas que quieren hacer lo mejor… pero es inevitable que se equivoquen con algunas cosas, o acaben pasando por alto otras verdaderamente importantes.

En reddit se dedicaron a comentar estas acciones inofensivas a primera vista, pero que afectaron negativamente a los hijos. Tanto que, al convertirse en adultos, no fueron capaces de olvidarlas.

1.

Cuando tenía 4 años, mis padres trajeron a casa un gatito. ¡Nunca había visto nada tan lindo en mi vida! Era imposible resistirse y no abrazarlo con fuerza. Pocos días más tarde, me desperté por la mañana y no encontré al pequeño en casa. Cuando les pregunté a mis padres dónde estaba, me respondieron que el gatito había muerto, refiriéndose a que esto ocurrió a consecuencia de mi trato rudo. Simplemente, yo estaba aterrorizado y durante varios años ni siquiera podía pensar en tocar un animal.

Pero, en realidad, mis padres simplemente devolvieron el gatito a sus antiguos dueños.

2.

Sí, las preguntas constantes de los niños pueden ser incómodas. Pero sus mentes inquisitivas necesitan todos estos “mamá, papá, ¿por qué?”. Conocí a muchos adultos que admitieron que habían renunciado a hacer preguntas porque a sus padres no les gustaba.

3.

No ahogues a tus hijos con tu amor. Mi madre dejó de vivir su propia vida desde que nacimos mi hermano y yo. Era una madre infinitamente amorosa. Pero no tenía amigos, no trabajaba y estaba en casa hasta el momento en que me independicé, cuestión que sucedió al cumplir 20 años. Se ofendía con facilidad y cualquier error mío lo consideraba un ataque hacia ella. En los últimos cinco años antes de comenzar a vivir solo, apenas puedo recordar al menos una conversación que no terminase con ella llorando. Sinceramente, yo no fui tan malo. Pero constantemente me sentía acorralado e incluso ahora a veces pienso que soy un mal hijo que no estuvo a la altura de las expectativas de su amor maternal.

4.

No trates a tu hijo pequeño como un amigo a quien puedes contarle todo. Ser un hombro en el que puede llorar tu propio padre es muy traumático para la mente de un niño.

5.

Me crié en una familia asiática muy estricta. Mis padres seguían con rigidez la política de “nunca nos despiertes”. Todavía me preocupa si necesito despertar a alguien. Los recuerdos de cómo me gritan y me encierran en el armario aún siguen vivos, aunque ya tengo 22 años.

6.

No digas: “No me importa quién fue primero”. Crecí con amigos cuyos hermanos y hermanas los provocaban constantemente y luego lloraban fingiendo ser víctimas. Y en este caso, es muy importante quién fue primero. Los padres deben transmitir a sus hijos que la agresión no es solo una pelea. Por supuesto, los niños siempre encontrarán puntos débiles a las normas, pero se les debe informar con meridiana claridad que las provocaciones también tendrán consecuencias.

7.

En mi infancia, me encantaba cantar en el coro y en casa aprendía constantemente nuevas canciones. Pero pronto dejé de hacerlo, ya que oía risas constantes por parte de mis padres y hermanas. Ahora solo canto cuando estoy a solas o como una broma entre amigos. ¿Pero sabes lo que realmente me hirió entonces? Un día, mi hermana me preguntó por qué ya nunca cantaba, dado que en la infancia eso me gustaba mucho. Apenas pude contener las lágrimas y las acusaciones.

Los que se burlan siempre ven en esto algo divertido. Pero en realidad eso perjudica a las personas objeto de burlas. Sobre todo, si las palabras desagradables provienen de seres queridos y cercanos.

8.

Mi madre siempre revisaba mis cosas e incluso mi basura para que yo, a su juicio, no tirara algo importante. Encontraba historias, dibujos y, sin cortarse en las expresiones, decía todo lo que pensaba sobre mis creaciones. Crecí y me hice adulta y todo este control continuaba. Pero realmente cruzó los límites cuando, hurgando en mi cajón de ropa interior, encontró una caja de preservativos. Mi madre, expresivamente, contó esto a mis compañeras (trabajamos en el mismo departamento), deshonrándome por tener una relación íntima con mi novio. Ocurrió cuando yo tenía 25 años y pronto me fui de casa.

Tengo 31 años y, solo ahora, estoy dejando de ser intrusiva y comienzo a aprender a respetar los límites personales de mi pareja. Revisaba sus pertenencias personales, tiraba aquello que consideraba innecesario y simplemente controlaba su vida todo lo que podía.

9.

Todos amamos a nuestros hijos y queremos que se sientan especiales. Pero, inculcándoles el sentimiento de ser únicos y la idea de que pueden salir victoriosos de cualquier situación, les podemos hacer un flaco favor. Se sentirán decepcionados en la vida cuando se den cuenta de que ganar no siempre es posible. Enséñales que la decepción existe y es un proceso normal. Comprender esto les puede ayudar a lidiar con el estrés al alcanzar la edad adulta.

10.

No vale la pena involucrar a los niños en los problemas de los adultos. Mis padres no consideraron necesario esconderlos de mí. Constantemente veía y oía cómo se peleaban y discutían sobre quién tenía la culpa en cada situación, cuestión por la que yo no dormía bien durante meses. Simplemente, yo estaba convencido de que los policías debían venir en cualquier momento y echarnos a la calle. Y todo porque mis padres me dijeron que podríamos perder la casa por no una ejecución hipotecaria. ¿Para qué compartir esto con un niño?

11.

Cada vez que un niño juega con alguien del sexo opuesto, le dicen: “Oh, ¿este es tu novio/novia?”. En mi caso, durante mucho tiempo no pude tener relaciones normales con las chicas.

12.

Siempre me decían: “El plato debe quedar vacío”. Debo decir que comí en exceso durante años y me costó mucho trabajo deshacerme de mis trastornos alimentarios y perder peso.

13.

No obligues a los niños a un contacto físico cuando no lo quieren. Si se cohiben por el tío Bob, no los obligues a abrazarlo. ¿Temen a la Tía Karen? No los obligues a besarla. Es importante que sean amables y educados, pero no se debe enseñar a los niños que los sentimientos de otras personas son más importantes que su propia comodidad.

14.

Mis padres siempre me decían que “no les importa la justicia, lo importante es que no hiciera ruido y todo estuviera en calma”. Y también que “la vida es injusta”. Y les creía. Por eso, rara vez pedía ayuda. Y una de las historias cuando me quedé atrapado en el porche y no pedí ayuda durante varias horas, les gusta contársela a sus amigos con una risa. ¡Qué niño tan gracioso! Y yo simplemente recuerdo que estaba demasiado aterrorizado por mis padres como para gritar y llamarlos.

Ahora, al ser adulto, mis padres me dicen: “Pero, ¿qué dices? No nos referíamos a eso en absoluto”. No, ustedes se referían a eso. Querían que no hiciera ruido. Eso era lo único que importaba.

15.

Cuando tenía 7 años, le conté a mi mamá que había tenido una pesadilla y, específicamente, le pedí que no se la contara a nadie. Y luego fuimos a una cena en familia y en la mesa les contó a todos mi mal sueño. Nunca volví a compartir nada con ella.

16.

Un día, mis padres me sentaron a la mesa de la cocina y me obligaron a escribirle una carta a mi novio. Debía decirle que ya no quería verlo más. Sollozando, lo escribí. Y cuando terminé, publicaron esta carta en Facebook. Y se comportaron como si nada de esto hubiera pasado.

17.

Una vez, en la escuela primaria, gané una beca para clases particulares de canto. Pero después de recibir varias, mi padre dejó de llevarme a ellas alegando que ya no podíamos permitírnoslo. En ese momento él no sabía que todas las clases ya estaban pagadas, pero ocurrió porque él consideró que simplemente no las necesitaba.

18.

“Los chicos grandes no lloran”. Esta afirmación “inofensiva” en realidad obliga a los hombres a ocultar sus emociones y en el futuro les impide establecer sanas relaciones.

Y tú, ¿crees que los errores que se cometen durante la crianza realmente afectan al alcanzar la edad adulta?