18 acciones de personas que claramente colaboran con el Ministerio de las Buenas Acciones

Es bueno creer en eso que llaman «efecto mariposa». Es decir, la idea de que incluso la más pequeña buena acción puede desencadenar toda una serie de grandes obras buenas. Aunque quizás no notes las consecuencias de una acción de inmediato, el búmeran de la bondad ya se ha lanzado y definitivamente volverá a ti.

Puede que tarde 30 años, como en una de las historias que leerás a continuación, pero eso hará mucho mejor aún su regreso.

1.

Estaba volviendo en metro de la universidad, tarde por la noche. De repente, fuerte debilidad, náuseas, niebla en los ojos, un pitido agudo en los oídos. Por alguna razón, mi cuerpo decidió colapsar desmayado. Pensé: necesito sentarme en algún lado, tal vez pueda recuperarme. No había asientos vacíos en el vagón, pero el tren se estaba acercando a una estación. Salí y me di cuenta de que no llegaría a un banco. Entonces hice lo único que me quedaba: me senté en el suelo. Inmediatamente se detuvieron 5 o 6 personas, comenzaron a preguntarme qué pasó. Me ayudaron a levantarme y llegar a la salida. Alguien se ofreció a llevarme, el resto se fue solo después de estar convencidos de que me dejaban en buenas manos. Por el camino, lamenté no haber tenido ningún chocolate para mis rescatadores.

2.

Un dentista brasileño atiende gratis a las personas que no tienen dinero para pagar sus servicios. ¡Tan solo mira esta emocional transformación!

3.

Tenía unos 7 u 8 años de edad. Estaba pasando junto a una tienda y vi en el suelo un montoncito de azúcar. Debió haberse roto el paquete de alguien. No sé qué me empujó, pero comencé a recoger ese azúcar en una bolsa. Se me acercó un hombre: “¿Qué pasó, se te cayó?”. “Sí, el paquete estaba roto”. “Toma (me da 50 centavos), deja ese azúcar, está sucio”. Y se fue. Yo, feliz, fui a la tienda y, por alguna razón, compré azúcar.

4.

Había una fuerte nevada, yo iba llegando tarde a un encuentro con amigos. Al salir de la casa, vi a una vecina que estaba limpiando la nieve de las ventanas de mi auto. Cuando le pregunté por qué, ella dijo que yo muchas veces hacía cosas buenas por los demás y ese día ella decidió hacer algo bueno por mí.

5.

Casi 5.000 personas hicieron fila durante varias horas bajo la lluvia para averiguar si eran adecuados como donantes de un niño de 5 años que luchaba contra una forma rara de cáncer.

6.

Una anciana desconocida marcó el número incorrectamente y me dejó un mensaje de voz invitándome a algún evento que ella estaba organizando. Parecía muy entusiasta, y mi corazón se hundió ante la idea de que podría sentirse rechazada, sin siquiera saber que su mensaje no había llegado al destinatario. Le regresé la llamé y le dije que verificara el número e invitara nuevamente a esa persona al evento. Resultó que estaba celebrando su 90 cumpleaños y estaba invitando a gente. También me invitó a mí.

7.

Recién estaba viajando en metro y vi a una chica levantarse y entregarle a un hombre su retrato. Estaba sentada enfrente y lo dibujó mientras viajaba un par de estaciones.

8.

Esta mañana me escribió mi mamá contándome que había alquilado un auto y había encontrado una billetera dentro. En la billetera había una gran suma de dinero, tarjetas, licencia de conducir y otros documentos. En la licencia de conducir: un chico joven. Invertí 5 minutos de mi tiempo y lo encontré en las redes sociales. Le escribí diciéndole que, bueno, ¡¿cómo puede ser que haya dejado esa cantidad de dinero en un auto?! Me respondió diciendo que ni siquiera se había dado cuenta de que había perdido su billetera, me dio las gracias, dijo que todavía quedaba gente decente en el mundo. Le di nuestra dirección y ahora viene camino a nuestra casa, y no sabe que mi madre también le juntó una bolsa entera de manzanas para el camino. De las nuestras, del jardín.

9.

Los vecinos de arriba tienen dos niños pequeños que siempre corren y saltan, y a veces dicen groserías. Mi esposa y yo los toleramos porque entendemos que no hay muchos lugares en la ciudad donde los niños puedan correr y dejar salir la energía acumulada. Hoy encontramos un regalo y una nota de disculpas cerca de nuestra puerta.

10.

Esta mañana estaba esperando un autobús, y por el rabillo del ojo noté a una abuelita, que parecía una persona sin hogar. Se acercó a un perro callejero que yacía cerca y comenzó a hablar con él. Luego, la anciana se fue y, después de 5 minutos, regresó con una enorme salchicha ahumada. Cortó un gran trozo y lo puso cerca del perro. Al darse cuenta de la desconfianza de su amigo peludo, ella misma mordió un poco de la salchicha, como mostrando que no estaba envenenada. El perro inmediatamente se abalanzó sobre el trozo que yacía frente a él, y lo terminó en unos segundos. La anciana extendió el resto de la salchicha cerca de su amigo hambriento y siguió camino con una sonrisa hasta las orejas.

11.

En California, en 1981, el Dr. Michael Shannon salvó a Chris Trokey, un bebé prematuro que casi muere. Al crecer, Chris se convirtió en paramédico y fue a trabajar al servicio de rescate. En 2011, fue el primero en llegar a la escena de un terrible accidente y salvó la vida de un anciano que estaba encerrado en un auto en llamas. La persona rescatada era ese mismo Michael Shannon.

12.

Un día, con mis amigos quisimos jugar al tenis, el costo de una hora era de 18 dólares. Quien atendía era una señora mayor que nos dijo: “Si quieren, jueguen 2 o 3 horas por estos 18 dólares”. Aprovechamos y nos quedamos como una hora y media. Pensamos que no podíamos ignorar una actitud tan cálida hacia nosotras, y después decidimos darle algo en señal de gratitud. Y uno de los días siguientes que volvimos a jugar, le llevamos un par de cajas de bombones y alguna otra cosa simbólica más. Su reacción nos sorprendió. Estaba tan feliz, tan emocionada y nos agradeció tan infinitamente que hasta nos dio pudor.

13.

Estábamos con mi hija sentadas tarde en una parada de autobús. Ella comenzó a decirme que tenía frío, la abracé e intenté calentarla. Un cadete del Ministerio de Defensa Civil se acercó a nosotras y nos dio su chaqueta, mientras él mismo se quedó sin ella, aunque el autobús tardó mucho tiempo en llegar.

14.

Cuando estudiaba en la universidad, me gustaba una compañera. Tenía muchas ganas de invitarla a un café, pero en ese momento casi no tenía dinero. Andaba triste por eso hasta que lo notó el cocinero que estaba a cargo del comedor. Me dijo que fuera con la chica al patio de la universidad, donde había una pequeña plaza con mesas, alrededor de las 10 de la noche. Cuando llegamos, una de las mesas ya estaba servida: entrada, plato principal, ensaladas, postre. El cocinero a veces se acercaba a nosotros como a unos invitados especiales, nos servía más té, nos preguntaba si queríamos más postre. En ese momento yo estaba inmensamente feliz. Ahora, 12 años después, recuerdo a este hombre y entiendo lo enorme que era su corazón.

15.

Tenía unos 10 años y teníamos un concurso de talentos en nuestra escuela. Nos enteramos de que un niño con autismo quería cantar la canción de Will Smith “Miami”. Y absolutamente todas las chicas de nuestro grado se ofrecieron a actuar con él como bailarinas. Aprendimos algunos movimientos simples y los repetíamos mientras él realizaba su número. Y al final, se quitó la camisa y la arrojó a los espectadores. Las emociones fueron indescriptibles.

16.

Me perdí cerca de la ciudad en busca de hongos, salí a algún camino y entonces… ¡Mis más sinceras gracias a esa buena persona!

“Salida a la ciudad”.

17.

Descubrí que mi colega estaba a punto de tener un hijo. Y yo hacía mucho tiempo que tenía sin usar distintas cosas para el bebé: cochecito, sillitas, etc. Lo invité para que se llevara lo que necesitara. Y necesitaba un cochecito. Mi colega vino a recogerlo, le mostré cómo se arma y desarmaba todo, mientras de paso comprobaba si no quedaba nada de mi hijo en los bolsillos, como pañales o pañuelos húmedos, y bromeaba sobre un escondite de dinero. Un par de horas después, resultó que realmente había guardado allí dinero del que me había olvidado. Gracias a mi colega y a mi síndrome de ardilla, porque de unos 5 USD guardados y olvidados nació una historia de bondad.

18.

El Refugio de Animales de Orlando distribuyó a sus animales por casas de Harry Potter para que sea más fácil para los visitantes encontrar a un amigo según su carácter. Las descripciones son una verdadera obra maestra: “¡Tenemos acceso exclusivo a las tomas de la película ‘Harry Potter y la taza de leche’ con Cody en el papel principal! Cody se lleva bien con otros gatos y perros. Es un poco gordito, por lo que está buscando una familia que controle su nutrición para ayudarlo a mantenerse sano y activo. ¿Listo para representar a Hufflepuff en Quidditch de punteros láser?”.

Y tú, ¿has vivido alguna situación parecida?