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14 personas compartieron las historias curiosas que les ocurrieron durante el parto

El parto es un proceso emocionante para cualquiera. Y lo normal es que suceda rodeado de una atmósfera de nerviosismo, malentendidos y aceptación de lo inevitable.

Los que ya tienen experiencia con el asunto, sazonan la situación con sarcasmo y elocuencia. Gracias a ellos, quedan grabada en la memoria de todos historias en las que hubo sitio para un humor de lo más saludable.

1.

Mi esposa tiene nueve meses de embarazo. El parto está previsto en 2 semanas. Es nuestro primer hijo, todos están un poco preocupados. Bueno, muy preocupados… Mi mujer me contó lo siguiente: “Leo un libro al son de tu ronquido. De repente, los ronquidos se detienen. Te miro, tienes los ojos bien abiertos, veo que estás teniendo un ataque de pánico. Entonces, con una voz tan ahogada me dices:

— ¡El bebé está callado, no llora!

Al principio no te entendía, pero luego te respondí:

— Todavía no he dado a luz, sigue durmiendo, todo está bien.

Bueno, después de estas palabras te quedaste dormido”.

Pero desperté y me costó entender de qué se reía mi esposa.

2.

Mi esposa, llevando 39 semanas de embarazo, estuvo bromeando toda la semana diciendo que no daría a luz hasta que viera la final de Juego de tronos. Pero resultó que las contracciones tenían sus propios planes. Vamos al hospital, en la ambulancia, ella me dice: “¡No veas el final sin mí!”.

En aquel momento pensé, “¡Cómo puedes pensar en estas cosas!”.

P. D. La niña nació, todo está bien, la llamamos Daenerys.

3.

4.

Mi esposo quería asistir al parto. Yo: “Cariño, ¿estás seguro? Entiende, puede pasar de todo. Dicen que una mujer, cuando da a luz, puede comportarse de manera inadecuada: puede gruñir, morder, gritar. Además, puede ocurrir algo desagradable, por ejemplo, es muy frecuente que durante el parto se te escapen las heces… Mi marido: “Bueno, no pasa nada si me hago caca en los pantalones. Encontraré una manera de vivir con eso”.

5.

Llevamos a una mujer a la clínica de maternidad, pero ya en la parte final del parto. La partera intentando calmar a la paciente: “Casi llegamos al hospital, aguanta un poco, hace frío en la ambulancia, darás a luz un explorador polar”. De repente, la paciente se echa a reír a carcajadas. Al principio, incluso parecía que se puso histérica, pero no, solo se estaba riendo. Luego dijo: “Su abuelo es un explorador polar, su padre también es un explorador polar, ambos trabajan en el Instituto del Ártico y la Antártida”.

P. D. Dio a luz en la ambulancia, a 200 metros de las puertas de la clínica.

6.

7.

Cuando nací, no había teléfonos inteligentes, partos con la presencia de papá y otras cosas. Por lo tanto, mi madre me mostró a mi papá a la antigua: desde la ventana del hospital. Ya al regresar a casa, todos los familiares comenzaron a interrogar a mi papá, preguntándole a quién se parecía el niño. Mi hermano mayor asegura que papá se quedó mirando a la pared sin pronunciar una sola palabra, y luego dijo que parecía un pedazo de carne.

8.

Una vez, trajeron al hospital a una mujer embarazada de un pueblo lejano en su propio auto. La pobre mujer estaba acostada en el asiento trasero. Comenzamos a sacarla del auto para llevarla al hospital (está al lado de la sala de emergencias) y en ese momento nos dimos cuenta de que ya aparecía la cabeza del bebé, además, con un gorrito puesto… Todo el mundo se quedó boquiabierto, pero el papá explicó:

— Ya estábamos llegando cuando salió. Bueno, le puse su gorro para que no tuviera frío. Ya saben, estamos en invierno.

Entonces, a veces, los bebés nacen no solo con el “velo veneciano”, sino también con gorros.

9.

10.

Se me rompió la fuente exactamente en la semana 38, a las 4 a.m. Tan pronto como desperté a mi esposo y le dije, saltó de la cama como una bala. Nunca lo había visto moverse tan rápido. Todavía me río cuando recuerdo su expresión en ese momento.

11.

Embarazo, 39 semanas, primer parto urgente. Dice la partera:

— Tenemos que ir al hospital.

Y la mamá contesta:

— No quiero ir, tengo miedo.

Bueno, le aconsejó a la mujer que diera a luz en la bañera y que dejara que su esposo estuviera presente en el parto, ahora está muy de moda. A lo que su esposo dice con voz asustada:

— Ni hablar, ¡vístete ya y sube corriendo a la ambulancia!

12.

13.

Cuando una mujer da a luz, después del bebé tiene que expulsar la placenta. Entonces, mi esposo vio esto, se puso pálido, se volvió hacia el médico y dijo: “Doctor, a mi esposa se le salió el hígado”. Luego se desmayó. En realidad, por eso no quería que mi esposo estuviera presente en el parto.

14.

Llamada de emergencia: mujer, 34 años, tercer parto. Al llegar, encontramos a 5 niños de 2 a 14 años corriendo por la casa. Le preguntamos al esposo: “¿Por qué dijo que es el tercer parto?”. Y el hombre respondió: “Bueno, pensé que, si digo el sexto, se asustarían y se negarían a venir”.

Y tú, ¿tienes alguna anécdota parecida, relacionada con algún parto?